Carlos Vázquez Moreno, más conocido como Tibu, no es un personaje cualquiera.
Durante años fue una figura clave en la música española, un tipo con olfato para el talento y nervio para los negocios.
Representó a artistas que llenaban estadios, negociaba contratos millonarios y vivía rodeado de la adrenalina de los focos. Pero todo eso se vino abajo. Y rápido.
Su historia no es la de una caída cualquiera.
Es la de un tipo que tocó techo en la industria y acabó, literalmente, entre rejas.
Ahora, tras cumplir condena y con varios libros bajo el brazo, vuelve a ponerse delante de una cámara.
Será este 2 de abril, en una entrevista para Mis días en la cárcel, el videopodcast disponible en Mitele que está removiendo conciencias desde un enfoque poco habitual: el de quienes ya cumplieron su pena.
De bajista precoz a manager de los grandes
Tibu creció en Carabanchel. Con 14 años ya era músico profesional, tocaba el bajo y compartía escenario con figuras como Ramoncín o Luz Casal.
También pasó por el mundo del automovilismo, donde un periodista le bautizó como “tiburón”, apodo que acabaría marcando su carrera.
La transformación definitiva llegó en los 90. Fue mánager de La Guardia y, a partir de ahí, no paró.
Trabajó con Hombres G, Aute, José Mercé, Las Kétchup, Mägo de Oz… y sobre todo, con El Canto del Loco.
Fue uno de los cerebros tras el fenómeno que convirtió a Dani Martín y su grupo en un icono de toda una generación.
El escándalo que lo cambió todo
En 2015 llegó el mazazo.
El grupo lo denunció por apropiación indebida y deslealtad societaria.
Un tribunal le condenó por quedarse con 220.000 euros de forma irregular. Tibu acabó en la prisión de Soto del Real.
Pasó año y medio dentro, entre otros reclusos célebres como Mario Conde, quien —según él— incluso le ayudó a obtener el tercer grado.
Lo que más le dolió, ha dicho, no fue solo la condena. Fue la soledad.
El quedarse sin equipo, sin amigos, sin defensa propia. Acudió al juicio con un abogado de oficio. El hombre que había estado en lo más alto, ya no tenía nada.
«Memorias de un mánager«: la otra cara de la industria
Ya fuera, y con algo de perspectiva, escribió Memorias de un mánager, un libro donde repasa su vida profesional, pero también el declive.
No es una obra de autoayuda ni una venganza. Es un testimonio: de éxito, de decisiones precipitadas, y de todo lo que pasa cuando caes en picado.
También ha publicado No se requiere corbata, que funciona casi como un diario personal sobre sus orígenes musicales.
“Mis días en la cárcel”: un espacio con alma
Este miércoles 2 de abril, su voz vuelve a sonar, esta vez en el videopodcast Mis días en la cárcel, coproducido por Mitele y El Calabozo Producciones.
El formato, presentado por Álvaro Rojo Quintana y Juan Manuel Medina Andrés —ambos abogados penalistas—, da un espacio a personas conocidas que pasaron por prisión. Pero no busca el sensacionalismo. Busca entender, escuchar, desmontar prejuicios.
Rojo y Medina hacen un tándem que combina rigor legal y empatía real. Su forma de abordar cada historia, sin paternalismo pero con humanidad, empieza a convertir este nuevo formato en un programa de referencia.
El regreso de Tibu: ¿arrepentimiento o aprendizaje?
Tibu no busca excusas. Ni da discursos de redención.
Simplemente cuenta su historia. Una historia incómoda, sí.
Pero también necesaria. Porque habla de amistad y dinero. De errores. De una industria donde los límites se desdibujan rápido. Y de un hombre que ha decidido no esconderse.
Veremos lo que este rompedor videopodcast nos aporta respecto de la cruda realidad carcelaria.